Marithea ya sabía lo que era ganar una Final Nacional. También sabía lo que significaba hacerlo siendo la primera mujer en conquistar Red Bull Batalla Colombia. Cinco años después de aquella corona de 2021, volvió al escenario sin la urgencia de demostrar que pertenecía ahí y terminó llevándose un segundo título. El 17 de octubre, en el Royal Center de Bogotá, venció a Horus y aseguró su lugar en la Final Internacional que se disputará en Lima en marzo de 2027.
La frase que dejó después del triunfo explica bastante bien desde dónde llegó esta vez: “Yo no necesitaba este título para consagrarme”. Marithea tiene 28 años, una carrera construida mucho más allá de una sola competencia y suficiente recorrido para entrar a una Nacional sin convertir cada ronda en examen de legitimidad. Esa distancia le permitió competir de otra manera. En Bogotá se encontró con un cuadro lleno de MCs más jóvenes, cinco debutantes y una generación que ya no llega a Red Bull Batalla esperando permiso.

La final condensó ese relevo. Horus, de 22 años, disputaba su primera Final Nacional después de casi una década alrededor del freestyle. Había eliminado a Fat N, Lit Ignis y Pandora utilizando cambios de ritmo, métricas y dobles tempos como parte central de su ataque. Marithea eligió otra velocidad. Sus respuestas fueron más directas, construidas alrededor de los errores y argumentos de su rival, con la seguridad de alguien que sabe que acelerar una barra no siempre vuelve más contundente el golpe.
Uno de los intercambios terminó resumiendo la batalla. Después de que Horus reivindicara la llegada de “nuevas caras”, Marithea encontró una línea capaz de comprimir años de historia dentro del circuito: “Tú eres el segundo Valles-T, yo la primera Marithea”. Más tarde, cuando él volvió a insistir en la velocidad, ella convirtió la diferencia de estilos en otro argumento: “Yo soy concreta; voy lento pero seguro”.

Su camino hasta esa final tampoco había sido cómodo. En octavos enfrentó a J1, subcampeón nacional de 2025; en cuartos superó a JM Serna; y en semifinales necesitó réplica para eliminar a Puppy después de una de las batallas más parejas de la noche. Cuatro cruces, cuatro maneras distintas de responder y una final en la que la adaptación terminó pesando tanto como el punchline.
La edición 2026 también cambió la manera de llegar a Bogotá. Esta vez no hubo regionales. Diez competidores consiguieron su clasificación mediante la aplicación oficial, tres regresaron gracias a sus resultados de 2025 y otros tres obtuvieron su lugar desde plazas de freestyle en Cartago, Pasto y Bogotá. El resultado fue un cuadro de 16 participantes construido desde circuitos diferentes, una fotografía bastante precisa de cómo la escena colombiana ha aprendido a desarrollarse fuera de un único camino institucional.
El Royal Center aportaba su propia memoria. La Final Nacional regresó al recinto ocho años después de que Valles-T conquistara ahí su segunda corona en 2018. El tetracampeón colombiano no necesitó competir esta vez: su tercer puesto en la última Final Internacional ya le había asegurado clasificación a Perú 2027. Mientras Marithea avanzaba por el cuadro en Bogotá, Valles-T ya la esperaba, de alguna manera, al otro lado del calendario.
El jurado también conectó épocas distintas del freestyle. Aczino, primer tricampeón internacional de Red Bull Batalla; Elevn, campeón colombiano en 2017 y 2020; y el productor venezolano Afromak fueron responsables de las decisiones. Aczino y Elevn incluso abandonaron temporalmente la mesa para protagonizar una exhibición durante la jornada, en una noche donde competición y memoria compartieron escenario sin necesidad de convertir la edición en homenaje.
Pandora dejó otra de las historias de la fecha. Llegó hasta semifinales después de vencer a Jazz MC y Airon Punchline; su enfrentamiento con este último necesitó réplica y produjo una de las líneas más celebradas de la jornada: “Un lambo no se hace siendo un lambón”. Después cayó ante Horus, que llegó a la final impulsado precisamente por la velocidad que Marithea terminaría obligándolo a reconsiderar.
El triunfo modifica además la lectura de la carrera competitiva de Marithea. En 2021 su campeonato quedó ligado inevitablemente al hecho histórico de convertirse en la primera mujer en ganar la Nacional colombiana. En 2026 ya existe otra información alrededor de su nombre: dos títulos, cinco años de distancia entre ellos y la capacidad de regresar a un circuito que había seguido cambiando mientras ella construía otras partes de su trayectoria.
Ella misma dedicó buena parte del poscompetencia a hablar de esa nueva generación. Destacó a Horus, JM Serna y J1, y señaló el crecimiento de Bogotá como plaza. Después de ganar, su lectura de la noche terminó concentrándose menos en el trofeo que en la energía del público: “La energía que me dio la gente es el verdadero premio”.
Ahora la historia cambia de escala. El 20 de marzo de 2027, la Plaza de Toros de Acho en Lima recibirá la Final Internacional de Red Bull Batalla, once años después de la edición de 2016 en la que Skone se coronó frente al peruano Jota. Colombia llegará con dos nombres ya confirmados: Valles-T y Marithea.
Para ella será también una segunda oportunidad internacional, aunque el contexto será distinto. Después de su primera experiencia, que recuerda como un recorrido mucho más solitario, esta vez viajará con Valles-T como compañero y apoyo. Marithea habla de entrenar, prepararse y llegar mejor acompañada; la diferencia principal quizá esté en que ya conoce el tamaño de la tarima que la espera.

Su segunda corona colombiana no necesita corregir la primera ni completarla. La amplía. La Marithea que ganó en 2021 abrió una puerta histórica dentro de Red Bull Batalla; la que salió del Royal Center en 2026 pertenece a otra etapa de su carrera, una donde puede reconocer a los competidores que vienen detrás mientras sigue siendo capaz de derrotarlos.
Lima será la próxima medida.


