Un informe global revela que la música en vivo superó al cine, al deporte —e incluso al streaming— como la forma de entretenimiento favorita del planeta. En 2025, los conciertos se convirtieron en el pulso que marca cultura, economía y comunidad.
La empresa de espectáculos en vivo Live Nation publicó su reporte “Living for Live”, un estudio global basado en 40 000 personas en 15 países, que revela una tendencia clara: la música en vivo se consolidó como la principal forma de entretenimiento en el mundo.
Los datos que deja este informe son contundentes:
- El 39 % de los encuestados afirmarían que, si pudieran quedarse con un solo entretenimiento para toda la vida, elegirían asistir a conciertos.
- El 70 % prefiere ver a su artista favorito en vivo antes que tener sexo.
- En 2024, fans de todo el mundo recorrieron la distancia equivalente a 83 000 viajes a la Luna solo para asistir a conciertos.
Qué significa este auge
- Reconversión cultural: En plena era digital, donde los algoritmos y las plataformas dominan, la gente busca experiencias reales, colectivas, memorables. La música en vivo vuelve a ser ritual —no solo un consumo.
- Motor económico: Los conciertos no solo llenan arenas: activan economías, turismo, transporte, hotelería, moda, producción y empleo. La industria del live se convierte en uno de los sectores más potentes a nivel global.
- Identidad compartida: Al asistir a shows, quienes participan no consumen un producto: consumen comunidad. Redes de fans, pertenencia, nostalgia, identidad. La música se vuelve espacio de cohesión social, de memoria colectiva.
- Relevancia para artistas latinos: Para el mercado latino global, esto significa que las giras, los festivales, los conciertos internacionales siguen siendo vitales. No basta con streaming: hay una audiencia real, hambrienta de conexión auténtica.


Las nuevas reglas del juego
El informe de Live Nation sugiere que estamos ante un reajuste en la industria del entretenimiento: los conciertos dejan de ser complemento para convertirse en el centro. Y esto cambia todo: la forma de producir música, de diseñar giras, de pensar estrategias de marketing, de conectar con audiencias.
Para artistas independientes, latinos, emergentes, este contexto abre puertas enormes: hay demanda, hay mercado, hay ganas de vivir la música en presencia. Para gigantes de la industria, plantea retos de producción, de responsabilidad, de sostenibilidad.
El reporte completo en:https://livingforlive.livenationforbrands.com/




