Rosalía conquista Manchester y marca un antes y un después
Rosalía firmó anoche uno de los capítulos más decisivos de su carrera. En la edición 2026 de los Brit Awards, celebrada por primera vez en Manchester, la artista catalana se convirtió en la primera española en ganar el premio a Mejor Artista Internacional, imponiéndose a nombres como Bad Bunny, Taylor Swift y Lady Gaga.
El reconocimiento no fue un gesto simbólico: fue la confirmación de que la música en español ocupa hoy un espacio central dentro del ecosistema global.
Pero la estatuilla fue solo una parte de la historia.
Una actuación que quedará en la memoria
Sobre el escenario del Co-Op Live de Manchester, Rosalía debutó en la gala con una versión ravera y orquestal de “Berghain”, uno de los momentos más potentes de su actual era LUX. La puesta en escena —bailarines, cuerdas, dramatismo barroco y un diseño de luces casi litúrgico— elevó la canción a un terreno épico.
Entonces ocurrió lo inesperado.
Björk apareció en escena.
La colaboración, mantenida en secreto hasta el último segundo, selló la primera actuación en vivo conjunta entre ambas artistas. Para el público británico, el gesto tuvo una resonancia histórica: Björk mantiene una relación simbólica con los Brit Awards desde los años noventa y no pisaba la ceremonia desde hacía décadas.
El cruce generacional —Rosalía en plena expansión global y Björk como figura de culto absoluto— funcionó como puente entre electrónica, misticismo y cultura pop.
Un discurso que amplifica el idioma
Al recibir el premio, Rosalía agradeció la posibilidad de llevar su música “fuera de casa” y dedicó el reconocimiento a quienes “hacen música en español”, reivindicando la diversidad cultural y lingüística dentro de la industria internacional.
Cuando el presentador Jack Whitehall le preguntó cuántos idiomas incluyó en su último álbum Lux, respondió entre risas: “13 o 14, ya no lo sé”.
La respuesta, ligera pero reveladora, sintetiza el momento actual: la artista ya no representa únicamente una escena, sino una conversación global.

Una gala dominada por Olivia Dean
La gran triunfadora de la noche fue la británica Olivia Dean, quien obtuvo cuatro premios, incluidos Artista Británica del Año y Álbum del Año por The Art of Loving. También fueron reconocidos Bruno Mars, Rosé (Blackpink), Lola Young, Wolf Alice y Sam Fender.
La ceremonia estuvo marcada por momentos de nostalgia —como el homenaje póstumo a Ozzy Osbourne— y por actuaciones de Harry Styles, RAYE y Mark Ronson, quien cerró su set con la aparición sorpresa de Dua Lipa.
Sin embargo, uno de los focos internacionales se concentró en la artista española y su presentación con Björk.
Manchester como símbolo
Que la ceremonia se celebrara en Manchester no fue un detalle menor. La ciudad, cuna del britpop y de la cultura rave que influyó profundamente en Björk durante los años 90, sirvió como escenario simbólico para esta convergencia de generaciones y geografías.
Rosalía llega a este punto tras consolidar una carrera que ha desdibujado las fronteras entre flamenco, electrónica, reggaetón experimental y pop de vanguardia. Con una gira mundial que inicia en marzo, el triunfo en los Brit Awards funciona como impulso estratégico antes de su nueva etapa internacional.
Actualmente, el proyecto Rosalía mantiene una presencia dominante en plataformas digitales globales, con millones de reproducciones acumuladas y un posicionamiento consolidado en Reino Unido, Europa y América Latina.
Más que un premio
La imagen de Rosalía y Björk compartiendo escenario no fue únicamente una colaboración artística. Fue una declaración de época.
Una artista española ganando uno de los galardones más relevantes de la industria británica, cantando en múltiples idiomas y dialogando con una leyenda de la música alternativa, confirma que el mapa cultural ya no responde a centros únicos.
Rosalía no solo ganó un Brit Award.
Ganó territorio.


