El Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 y la urgencia de colocar a la cultura en el centro del desarrollo

El Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 y la urgencia de colocar a la cultura en el centro del desarrollo

El Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, representa un momento decisivo para reconsiderar las prioridades de las políticas públicas regionales. Más allá de los indicadores macroeconómicos tradicionales, el foro debe promover la idea de que la cultura —entendida como creatividad, identidad y cohesión social— es un motor indispensable para un desarrollo sostenible e inclusivo. Este análisis explora cómo la inversión cultural puede fortalecer economías locales, proteger identidades, diversificar mercados y proyectar a la región como protagonista clave en la economía global.

Una nueva agenda para América Latina y el Caribe

Del 28 al 29 de enero de 2026, Ciudad de Panamá se convierte en el epicentro de un debate de alto nivel que busca reposicionar a América Latina y el Caribe en el mapa global, no solo por sus recursos naturales o mercados emergentes, sino por su capacidad cultural y creativa para generar desarrollo sostenible e identidad compartida. El foro, organizado por CAF —institución con décadas de trayectoria en financiamiento de infraestructura, integración regional y desarrollo sostenible— reúne a líderes de gobierno, economistas, académicos y representantes del sector privado y social.

Este cambio de enfoque no es casual ni anecdótico. En la región, fenómenos tan diversos como la música urbana, el cine independiente, las industrias creativas digitales y las expresiones artísticas tradicionales han demostrado una y otra vez la fuerza de la cultura como generadora de empleo, cohesión social y proyección internacional. La cultura se ha convertido en una factoría de narrativas que dan sentido a la comunidad, fortalecen la autoestima colectiva y abren puertas a mercados globales.

Cultura como infraestructura social

En la antesala del foro se realiza el Festival CAF “Voces por nuestra región: Cultura que mueve el mundo”, un espacio creativo que explora la inversión en infraestructura cultural —museos, bibliotecas, centros creativos, teatros y espacios públicos— como una base para la creación, circulación y acceso cultural. Esta perspectiva se alinea con la noción de que la cultura es mucho más que un sector económico aislado: es una infraestructura social y simbólica que sostiene la cohesión y la identidad regional.

La tradición de políticas que integran cultura y desarrollo tiene antecedentes internacionales. Iniciativas como la Agenda 21 de la cultura, adoptada en diversas ciudades del mundo, proponen que la cultura debe ser considerada un cuarto pilar del desarrollo sostenible, junto al medio ambiente, la cohesión social y la economía. Estas políticas buscan no solo proteger patrimonio y diversidad, sino vincular la creatividad con la productividad, la innovación y la justicia social.

Lecciones de otras regiones

En Europa, por ejemplo, la creación de Ciudades Creativas de la UNESCO ha demostrado que la inversión sostenida en cultura —desde festivales hasta apoyo a industrias creativas locales— puede reconfigurar economías urbanas completas. Ciudades como Bristol (Reino Unido) o Bologna (Italia) han consolidado economías culturales robustas que atraen turismo, fomentan industrias locales y generan empleo continuo mediante una combinación de políticas públicas y cooperación privada.

En Asia, países como Corea del Sur han convertido industrias culturales —K‑pop, cine, videojuegos— en una estrategia nacional de exportación de identidad cultural, con impacto claro en sectores creativos, diplomacia cultural y economía digital. Este modelo demuestra que la cultura puede ser una palanca estratégica para el crecimiento económico sostenible. Estas experiencias globales aportan marcos de referencia útiles para América Latina, que posee una riqueza cultural inconmensurable aún por capitalizar plenamente.

Por qué la cultura es urgente en la agenda regional

La región enfrenta desafíos estructurales importantes: desigualdad persistente, informalidad laboral, limitaciones en inversión productiva y brechas educativas profundas. En este contexto, la cultura ofrece una vía complementaria de desarrollo que no se reduce a la economía convencional. Puede articularse con otras estrategias de desarrollo —turismo sostenible, industrias creativas digitales, educación contemporánea— para ampliar oportunidades de empleo, fortalecer la cohesión social y proyectar identidad regional en un mundo globalizado.

Además, la cultura puede ser un elemento de resiliencia ante crisis políticas o económicas, al ofrecer narrativas de sentido y pertenencia que trascienden los ciclos cortos de la economía global. Las expresiones artísticas, cuando se integran en marcos institucionales sólidos, pueden activar sectores productivos locales y generar circuitos de crecimiento sostenible basado en identidad y creatividad.

Hacia una integración de políticas culturales

Uno de los retos principales que emerge de este foro es integrar la cultura en todas las políticas públicas relevantes: desde educación y urbanismo hasta tecnología y diplomacia cultural. Esto implica no solo financiar industrias creativas, sino reconocer el valor intrínseco de la cultura como activo estructural del desarrollo.

Para ello se requiere colaboración activa entre gobiernos, sector privado, comunidades locales, organizaciones civiles y organismos regionales. El Foro Económico Internacional ALC 2026 propone precisamente esto: un diálogo multisectorial donde la cultura ya no sea un apéndice del desarrollo, sino una columna vertebral que articula identidad, cohesión y proyección global.

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