La alianza entre Spotify y Netflix para llevar pódcasts de The Ringer al streaming marca un cambio estructural en la industria del audio hablado: menos exclusividad, más alianzas y una nueva lógica para competir por la atención frente a YouTube.
Durante años, Spotify apostó por una idea clara: la exclusividad como ventaja competitiva. Grandes contratos, nombres reconocidos y la promesa de convertir el pódcast en un pilar central de su ecosistema. Esa etapa quedó atrás. La reciente alianza con Netflix confirma que el audio hablado ha entrado en una fase distinta, donde la atención es más valiosa que la propiedad exclusiva del contenido.
A partir de enero, The Ringer, estudio propiedad de Spotify, comenzó a llevar una selección de sus pódcasts a Netflix. El movimiento no busca un traslado masivo de oyentes entre plataformas, sino algo más estratégico: existir donde ya está la audiencia.
Del control al alcance
Según Bill Simmons, director de estrategia de contenidos hablados de Spotify y fundador de The Ringer, asumir que la audiencia “llegará sola” es una lectura equivocada del momento actual. En un entorno donde pódcasts compiten con series, películas, redes sociales y videojuegos, la distribución se convierte en una negociación constante con el usuario.
Spotify lo entendió tras abandonar, hace poco más de un año, su modelo de exclusividad cerrada. Los altos costos, la presión de inversionistas y el interés de los creadores por audiencias más amplias empujaron a la compañía a cambiar de rumbo. La alianza con Netflix es una consecuencia directa de esa reconfiguración.
Qué gana Netflix con los pódcasts
Para Netflix, el acuerdo responde a una necesidad concreta: aumentar el tiempo de permanencia y competir con YouTube, hoy el principal espacio de consumo de pódcasts en video. Incorporar programas como The Bill Simmons Podcast, The Rewatchables o The Zach Lowe Show le permite a la plataforma sumar conversación, actualidad y recurrencia a su catálogo.
La integración va más allá del simple hospedaje. Netflix puede licenciar películas que luego se discuten en los pódcasts y mostrar recomendaciones del episodio al terminar un título, cerrando el círculo entre contenido audiovisual y conversación.
El costo calculado: salir de YouTube
Uno de los puntos más relevantes del acuerdo es que los episodios completos de The Ringer dejarán de publicarse en YouTube, manteniendo solo clips promocionales. Es una decisión que va contra la inercia del mercado, pero que revela una lectura clara: Netflix ofrece promoción activa, colaboración editorial y visibilidad interna, algo que muchos creadores sienten que YouTube ya no garantiza.
Simmons ha sido explícito al respecto: en YouTube, la relación suele ser transaccional; en Netflix, es colaborativa. No se trata de negar el tamaño de YouTube —más de mil millones de espectadores mensuales de pódcasts—, sino de aceptar que el descubrimiento algorítmico no siempre equivale a fidelidad.
Datos que explican el giro
Spotify tampoco llega desarmado a esta etapa. Aunque no publica cifras mensuales de audiencia en pódcasts, la compañía informó que más de 390 millones de usuarios han reproducido pódcasts en video en la plataforma hasta el tercer trimestre de 2025, un crecimiento interanual del 54 %. La apuesta ahora es profundizar ese consumo con formatos más visuales, eventos en vivo y alianzas externas.
La lectura es clara: el pódcast dejó de ser un experimento expansivo donde “cualquiera podía entrar”. El sector se contrae, se profesionaliza y exige compromiso real, inversión sostenida y claridad editorial.
Un modelo que no busca eliminar plataformas
Lejos de plantear una guerra frontal, Spotify y The Ringer sostienen que el crecimiento puede darse en múltiples frentes. Netflix no sustituye a Spotify; YouTube no desaparece del mapa. Cada espacio cumple una función distinta dentro de un ecosistema fragmentado.
La alianza no marca el inicio del pódcast en video, ni inaugura una nueva tecnología. Lo que sí deja claro es que la batalla ya no es por la exclusividad, sino por la relevancia diaria en la vida del usuario.


