La cuarta edición del estudio ¿Y dónde están las músicas? — Brecha de Género en Festivales Mexicanos 2025, realizado por SonoridadMX, vuelve a evidenciar una realidad persistente: pese al crecimiento del mercado musical mexicano y su proyección internacional, las mujeres y disidencias siguen subrepresentadas en los principales escenarios del país. Más allá del conteo de artistas, el informe expone una desigualdad estructural que atraviesa programación, jerarquías del cartel, liderazgo técnico y procesos curatoriales. El resultado es un ecosistema que continúa privilegiando voces masculinas mientras limita el desarrollo pleno de una escena diversa.
Una industria en expansión que no se traduce en equidad
México vive uno de sus momentos más visibles dentro del mapa musical global. Festivales multitudinarios, circuitos alternativos en expansión y una audiencia cada vez más conectada han colocado al país como epicentro cultural en América Latina. Sin embargo, el estudio anual de SonoridadMX demuestra que este crecimiento no se ha transformado en igualdad de oportunidades.
La investigación analizó decenas de festivales realizados durante 2025 —desde eventos masivos hasta encuentros medianos y especializados— contabilizando miles de proyectos musicales programados. El patrón es consistente: la mayoría de los carteles sigue dominada por artistas masculinos, mientras que la presencia femenina rara vez alcanza niveles cercanos a la paridad.
En promedio, las mujeres y disidencias continúan representando menos de un tercio del total de actos programados, con una caída aún más pronunciada cuando se observan las posiciones de mayor visibilidad.
El problema no es solo cuántas, sino dónde
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la desigualdad no se expresa únicamente en cantidad, sino en jerarquía. Las músicas aparecen con mayor frecuencia en horarios tempranos, escenarios secundarios o espacios de menor aforo. En contraste, los actos masculinos concentran los cierres de jornada, los escenarios principales y los slots de mayor exposición mediática.
La investigación también subraya que las mujeres casi no figuran como headliners, una categoría clave porque define narrativa cultural, posicionamiento de carrera y proyección internacional. Estar en la parte alta del cartel no solo implica tocar frente a más público: abre puertas a giras, agencias, prensa y circuitos globales.
Esta distribución desigual reproduce una lógica histórica donde el reconocimiento artístico se construye desde estructuras que privilegian lo masculino como norma.
La brecha se extiende detrás del escenario
El estudio de SonoridadMX va más allá del conteo visible. También señala una baja representación de mujeres en roles estratégicos: producción, booking, dirección artística, ingeniería de audio y toma de decisiones. Esto tiene un impacto directo en cómo se construyen los carteles.
Cuando los espacios de poder están ocupados mayoritariamente por hombres, las redes profesionales tienden a replicarse de forma endogámica. Los mismos nombres circulan, las mismas agencias concentran talento y las apuestas creativas se vuelven conservadoras.
No se trata de falta de propuestas: México cuenta con una escena amplia de mujeres creadoras en todos los géneros. El problema es el acceso a las plataformas que validan carreras.
El mito de la “falta de oferta”
Uno de los argumentos más recurrentes por parte de promotores es que la programación responde a demanda del público o a disponibilidad de artistas. El estudio desmonta esta idea: existen suficientes proyectos liderados por mujeres con trayectorias sólidas, bases de audiencia y capacidad de convocatoria.
La brecha, entonces, no es de talento ni de mercado. Es de decisión.
Al priorizar constantemente perfiles masculinos, la industria refuerza una percepción artificial: que los hombres “llenan más” o “venden mejor”. Pero esa lógica se construye desde años de exposición desigual.
Iniciativas que demuestran que otro modelo es posible
Frente a este panorama, han surgido plataformas que trabajan desde hace tiempo por revertir la narrativa dominante. Organizaciones como Now Girls Rule, Ruidosa Fest, We Make Noise, MIM LATAM, Femnoise, BIME Equity entre otras, han demostrado que es posible construir carteles diversos sin sacrificar calidad artística ni conexión con el público.
Estas organizaciones funcionan como laboratorios culturales: muestran que la paridad no es una concesión simbólica, sino una estrategia que amplía audiencias, renueva lenguajes y fortalece comunidades creativas.
Sin embargo, siguen operando mayoritariamente en los márgenes del circuito masivo.
Impacto cultural: quién cuenta la historia de la música
La persistencia de esta brecha tiene consecuencias profundas. Los festivales no solo programan conciertos: construyen memoria cultural, moldean referentes generacionales y determinan qué voces ocupan el centro del relato musical.
Cuando las mujeres y disidencias quedan relegadas, también lo hacen sus narrativas, estéticas y experiencias. El resultado es una escena incompleta que no refleja la diversidad real del país.
Además, esta desigualdad afecta directamente la sostenibilidad de carreras emergentes: menos visibilidad implica menos contratos, menos ingresos y menos posibilidades de crecimiento profesional.
Una deuda estructural que exige transformación
El informe de SonoridadMX deja claro que los avances aislados no bastan. La equidad requiere cambios profundos: políticas curatoriales explícitas, mayor presencia femenina en roles de decisión, transparencia en procesos de booking y un compromiso real de promotores, marcas y gobiernos culturales.
La inclusión no puede seguir dependiendo de la voluntad individual de algunos festivales. Necesita convertirse en práctica sistémica.
Un fenómeno global, no un caso aislado
Este patrón no es exclusivo de México, sino parte de una problemática global documentada: en diversos mercados internacionales, desde Europa hasta Estados Unidos, estudios han mostrado que la presencia de mujeres en lineups y roles técnicos sigue siendo inferior al 30 %, y la concentración de poder creativo suele quedar en manos de estructuras dominadas por hombres.
Lo que revela el estudio mexicano es que el país no está al margen de esa dinámica. Forma parte de un sistema internacional que continúa reproduciendo desigualdades incluso en una era que presume diversidad y apertura.
La pregunta ya no es si existe la brecha. Los datos la confirman.
La verdadera interrogante es cuánto tiempo más la industria seguirá normalizándola.
Descarga el reporte completo en: https://mcusercontent.com/4d46ebe80b21c2214132ef215/files/ed270802-49f1-5812-d47b-fb38eda63c98/_iquest_Y_D_oacute_nde_est_aacute_n_las_M_uacute_sicas_Estudio_de_Brecha_de_G_eacute_nero_de_Festivales_Mexicanos_2025_Comprimido.pdf


