Si hay un evento que logra condensar lo mejor del espectáculo, la música y el espíritu colectivo de renovación cada fin de año, ese es sin duda el New Year’s Rockin’ Eve. La edición 2026, transmitida en vivo desde Times Square y otras ciudades como Los Ángeles, Nueva Orleans y San Juan, fue más que un especial televisivo: fue un pulso generacional. Uno que nos recuerda que la música tiene la capacidad de cerrar ciclos, unir emociones y encender las ganas de empezar de nuevo.
Bajo la conducción de Ryan Seacrest —quien este año celebró su participación número 19— y Rita Ora, la transmisión nos regaló más de cinco horas de música en vivo, colaboraciones inesperadas, tributos a leyendas y momentos virales que no tardaron en encender TikTok. Todo, con el icónico descenso de la bola en Times Square como telón de fondo para darle la bienvenida a un nuevo año lleno de expectativas.
Una curaduría que dijo más que “Feliz Año”
El line-up de este año fue uno de los más comentados en redes por su diversidad, su intención y su ritmo. Green Day incendió el escenario con una descarga de energía que provocó oleadas de nostalgia entre los millennials, recordándonos por qué su música sigue vigente dos décadas después. Sabrina Carpenter, vestida en un look plateado futurista que ya es meme y referencia, brilló con una performance que confirmó su estatus como una de las voces pop más influyentes del momento. Janelle Monáe mezcló funk, soul y performance art en un set que fue ovacionado tanto en Times Square como en redes.
Y es que esa es la magia de este evento: unir generaciones. Porque al mismo tiempo que Doechii llevaba el R&B experimental al escenario, Barry Manilow y Earth, Wind & Fire nos recordaban que la elegancia musical también sabe resistir al paso del tiempo. La música fluyó entre décadas, estilos y geografías con una soltura que solo la televisión en vivo puede ofrecer.
De Puerto Rico para el mundo
Uno de los momentos más poderosos fue el bloque transmitido desde San Juan, donde Dayanara Torres lideró la celebración desde El Viejo San Juan. La energía caribeña se hizo presente con fuerza: luces, tambores, coreografías y un mensaje claro de que Puerto Rico no solo es parte esencial del mapa latino, sino del corazón cultural de Estados Unidos. Desde 2021, esta sede ha ido ganando protagonismo y en 2026 reafirmó por qué es imprescindible.
Este año también se notó un esfuerzo adicional por integrar talento emergente, voces disidentes y propuestas que hablen del presente, no solo del pasado. Un guiño a los nuevos tiempos, donde el entretenimiento masivo también puede (y debe) ser reflejo de la diversidad de quienes lo viven.

Mucho más que una transmisión
A las 11:59 p.m., cuando la multitud en Times Square comenzó a contar los segundos, se sintió más que una simple cuenta regresiva. Fue la sensación colectiva de cerrar un capítulo y abrir otro, acompañados por la música que ha sido refugio, celebración y compañía. El momento culminó con Auld Lang Syne en versión coral, mientras las cámaras mostraban rostros emocionados, besos, abrazos, lágrimas y risas. Una postal global de humanidad compartida.
Más de 13 millones de personas vieron la transmisión solo en EE.UU., lo que refuerza su posición como uno de los eventos más vistos y comentados del planeta. Pero más allá del rating, el New Year’s Rockin’ Eve 2026 dejó algo más profundo: la certeza de que, pase lo que pase, siempre tendremos la música.


