Por primera vez en Washington D.C., los títeres más entrañables de Chile cruzaron fronteras para recordarnos que el humor, la música y la memoria también son formas de resistencia.
Este lunes se estrenó el esperado Tiny Desk Concert de 31 Minutos, el noticiero más absurdo y querido de Latinoamérica, que llevó su universo de humor, crítica y ternura al legendario formato de la National Public Radio (NPR). En poco más de 20 minutos, Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque, Patana y Juanín Juan Harry ofrecieron un concierto íntimo que emocionó a toda una generación y conquistó a nuevas audiencias alrededor del mundo.
De la TV pública chilena al escenario global
El set incluyó temas clásicos como “Mi Equilibrio Espiritual”, “Bailan sin Cesar”, “Objeción Denegada”, “Calurosa Navidad”, “Mi Muñeca Me Habló”, “Arwrarwrirwrarwro” y “Yo Nunca Vi Televisión (Y Luego Sí Pero Después No)”.
Acompañados por Pedro Piedra, Jani Dueñas, y miembros de Chancho en Piedra, los títeres chilenos mostraron que su música —una mezcla de ironía, pop ingenuo y melancolía— sigue tan vigente como hace dos décadas. “No hicimos nada diferente a lo que somos: humor, música y desorden con propósito”, declaró Tulio Triviño entre risas y aplausos al cierre del show.
El formato íntimo de NPR permitió que 31 Minutos mostrara otra faceta: una orquesta acústica en miniatura rodeada de luces cálidas y micrófonos analógicos, interpretando himnos que han acompañado a generaciones enteras de niños, adultos y migrantes.

Una historia nacida en Chile que ahora pertenece a todos
31 Minutos debutó en 2003 en la televisión pública chilena (TVN) y rápidamente se convirtió en un fenómeno cultural. Lo que comenzó como una parodia de los noticieros tradicionales se transformó en un espejo de lo humano, disfrazado de programa infantil.
A lo largo de 23 años, ha recorrido escenarios de toda América Latina, llenado festivales, lanzado películas (La Película y la próxima Calurosa Navidad con Prime Video) y mantenido vivo un universo creativo que sigue creciendo. “Seguimos encontrando nuevos espacios. Nos siguen presentando proyectos que nos obligan a seguir siendo originales y auténticos”, contó su creador Álvaro Díaz a El País.
La invitación al Tiny Desk llegó tras una campaña espontánea de fans que escribieron a NPR pidiendo verlos en el formato. La cadena estadounidense aceptó y el equipo chileno viajó con más de 15 personas —entre músicos, titiriteros y técnicos— para grabar en Washington, convirtiéndose en la tercera banda de títeres en presentarse en la historia del programa, después de Barrio Sésamo y Fragile Rock.
Un concierto que hizo reír, llorar y pensar
El Tiny Desk de 31 Minutos fue mucho más que un show: fue un momento de comunión entre generaciones y un homenaje a la identidad latinoamericana.
Desde el inicio, el humor político estuvo presente.
“Esta es la primera vez en Washington DC de 31 Minutos, que es el tiempo en que expiran nuestras visas de trabajo”, bromeó Tulio Triviño.
Y durante “Objeción Denegada”, agregaron con picardía:
“Alza la mano si se te venció la Waiver, alza la mano si tú eres ilegal”.
Entre risas, esas frases resonaron como un guiño al público migrante latino que, lejos de casa, encontró en la música una forma de sentirse visto y acompañado.
El público no solo celebró la nostalgia, sino también el mensaje: 31 Minutos siempre fue más que un programa infantil. Detrás de cada broma hay una crítica, detrás de cada canción hay un pedazo de infancia compartida, y detrás de cada títere hay una mirada que humaniza.

El abrazo latinoamericano de 31 Minutos
Desde su debut en Chile hasta su llegada a Washington, 31 Minutos ha representado el espíritu creativo, resiliente y diverso de América Latina. Su paso por el Tiny Desk no solo marcó un hito en su historia, sino que reafirmó que el arte popular también puede emocionar, reflexionar y trascender idiomas.
En un momento donde las fronteras parecen más visibles que nunca, los títeres recordaron que reír es también una forma de abrazarse entre pueblos.
“No hicimos nada diferente a lo que somos”, dijo Tulio, con esa mezcla de sarcasmo y ternura que define a 31 Minutos. “Solo hicimos lo que mejor sabemos: decir la verdad desde el absurdo”.
Y así, desde un pequeño escritorio en Washington, 31 Minutos volvió a abrazar a toda Latinoamérica.


