Radar Equal: Guitarricadelafuente, Trueno, Draco Rosa y más lanzamientos

Radar Equal: Guitarricadelafuente, Trueno, Draco Rosa y más lanzamientos

Esta semana el Radar Equal se mueve entre artistas que no están buscando sonar correctos, sino sonar propios. Guitarricadelafuente abre una nueva etapa desde la suspensión emocional de “Calypso”; La Valentina convierte la energía compartida en un sencillo de fricción física; Trueno entrega en Turr4zo una carta de presentación atravesada por el Río de la Plata; Draco Rosa vuelve con un disco íntimo y luminoso construido desde la intuición; MUÑEKI77A desordena el metal desde una raíz argentina feroz; y Juan Luis Guerra con Carlos Vives encuentran en Macondo una colaboración que se siente tardía, necesaria y profundamente latinoamericana. No hay una sola velocidad en esta edición del Radar Equal. Hay varias formas de volver a la raíz sin quedarse quieto.

La Valentina — “CELOSO Y LOKITO”

La Valentina vuelve a moverse desde un lugar donde la intensidad no aparece como recurso estilístico, sino como condición natural de la canción. En “CELOSO Y LOKITO”, junto a Tonio 8cho, lo que manda es una energía física, casi de choque, nacida de la experiencia en vivo y de la necesidad de llevar al estudio esa euforia compartida que ocurre cuando el cuerpo deja de pedir permiso.

La canción trabaja desde la fricción: funk brasileño, pulsos electrónicos, bajos con ecos de amapiano y una interpretación que no busca suavizar nada. Ahí está una de sus mejores cualidades. La Valentina no se acomoda; empuja. Y en esa manera de ocupar el espacio encuentra cada vez con más claridad un lenguaje propio. “CELOSO Y LOKITO” no suena a ejercicio de estilo ni a guiño cosmopolita bien calculado. Suena a una artista entendiendo que la rabia, la energía y la presencia también pueden ser forma de narrarse.

Guitarricadelafuente — “Calypso”

Después del universo sensual y terroso de Spanish Leather, Guitarricadelafuente vuelve con “Calypso”, una canción que parece escrita desde ese instante en que una etapa todavía no termina del todo, pero la siguiente ya empieza a empujar. El sencillo había vivido antes en directo, dentro de su gira, y ahora en estudio conserva algo de ese temblor: el de una canción que no quiere soltarse de la intimidad de su origen, aunque ya esté lista para circular.

Lo mejor de “Calypso” está en cómo trabaja la idea de permanencia y despedida sin convertirla en una gran tragedia. A partir del mito de Calipso y Odiseo, Guitarricadelafuente construye una reflexión sobre la tentación de quedarse dentro de un momento hermoso y la necesidad, casi dolorosa, de dejarlo atrás. La producción de Carter Lang, Phoac y Jasper Harris sostiene muy bien ese equilibrio entre ligereza y deseo suspendido. La canción sigue dialogando con el universo de Spanish Leather, sí, pero también deja ver un tránsito: menos peso dramático, más aire, más sensación de umbral.

Draco Rosa — Olas de Luz

Hay discos que parecen construidos desde una arquitectura precisa, y otros que se van revelando mientras ocurre la vida. Olas de Luz, de Draco Rosa, pertenece claramente al segundo grupo. Son doce canciones atravesadas por el viaje, el amor, la contemplación y una forma de habitar la música desde la intuición más que desde el cálculo. El resultado es un álbum íntimo, pero no mínimo; luminoso, pero no ingenuo.

Una de las decisiones más interesantes del disco es la casi total ausencia de guitarras. Draco trabaja aquí con teclados análogos, vientos, percusión, espacio y respiración, creando una sonoridad que se siente artesanal y a la vez muy abierta. Hay algo profundamente humano en ese proceso: grabaciones en vivo, decisiones tomadas sobre la marcha, canciones que parecen descubrirse a sí mismas mientras avanzan. Olas de Luz no busca imponerse desde el gesto grandilocuente. Prefiere construir atmósfera, dejar entrar la fragilidad y convertir la sanación en materia sonora. Es uno de esos discos que no necesitan explicar demasiado para acompañar.

MUÑEKI77A — “Tita”

En “Tita”, MUÑEKI77A encuentra un punto especialmente fértil entre la furia, la raíz y la identidad. El sencillo cruza nü metal con tango argentino de una manera que podría haber terminado en ocurrencia, pero aquí se siente más bien como síntoma de una artista empezando a encontrar un lenguaje propio a partir de sus tensiones reales. La letra trabaja ansiedad urbana, rabia contenida y pulsión destructiva sin maquillar demasiado sus bordes.

Lo que vuelve potente a “Tita” no es solo el cruce de géneros, sino el modo en que esa mezcla no busca elegancia sino combustión. Hay crudeza, hay teatralidad y hay una voluntad muy clara de no domesticar el malestar para volverlo consumible. En ese gesto, MUÑEKI77A se acerca a una zona bastante interesante del presente: la de artistas que no entienden la raíz como tradición reverente, sino como un material vivo que puede chocar con el ruido contemporáneo y salir más filoso.

Trueno — Turr4zo

Con Turr4zo, Trueno hace algo más interesante que reforzar una marca personal: organiza una declaración de identidad. El disco condensa su lado argentino y uruguayo en una obra que no solo mira al barrio, al rap y a la cultura popular del Río de la Plata, sino también a una genealogía musical mucho más amplia. Están Sandro, Charly García, Piazzolla, Spinetta, Gardel, Cadaqueño Palavecino, Cerati y hasta Los Wachiturros como parte de una trama de samples que funciona menos como vitrina de referencias y más como mapa afectivo.

Lo que vuelve fuerte al álbum es que no trata a la tradición como museo. La pone a circular dentro de su propio lenguaje. Ahí aparecen María Becerra en “90s”, Rubén Rada en “Uruguay”, Andrés Calamaro en “1000 horas” y una serie de canciones que insisten en una idea: Trueno quiere presentarse al mundo desde la pureza de lo que aprendió, no desde una versión neutralizada de sí mismo. Turr4zo tiene esa virtud rara de los discos que pueden sonar ambiciosos sin perder calle. Mira al pasado, sí, pero no para rendirle homenaje inmóvil, sino para convertirlo en impulso.

Juan Luis Guerra y Carlos Vives — “Buscando el Mar”

Había colaboraciones que parecían inevitables, pero que justamente por eso no podían llegar de cualquier forma. “Buscando el mar”, el encuentro entre Juan Luis Guerra y Carlos Vives, entiende muy bien esa responsabilidad. La canción se apoya en el universo literario de Gabriel García Márquez para construir una pieza donde el folklore, la imaginación y la historia compartida de dos gigantes de la música tropical encuentran un punto común.

Lo más emotivo del sencillo quizá esté en esa mezcla entre realismo mágico, búsqueda de libertad y memoria musical. Por un lado, el encuentro entre La Provincia y 4.40 se siente como una conversación largamente esperada entre dos artistas que hicieron del folclor una forma de expansión. Por otro, la presencia del acordeón de Egidio Cuadrado convierte el tema en algo todavía más cargado de sentido: no solo una colaboración histórica, sino también una despedida y una continuidad. “Buscando el mar” tiene esa elegancia rara de las canciones que saben mirar hacia la tradición sin quedarse inmóviles dentro de ella.

Lo mejor no está en una sola escena ni en un solo género. Está en cómo cada uno de estos lanzamientos encuentra una forma distinta de afirmarse. Guitarricadelafuente convierte la despedida en suspensión delicada. La Valentina vuelve la energía física una declaración estética. Trueno arma una cartografía rioplatense para presentarse con mayor claridad. Draco Rosa transforma la intuición en refugio sonoro. MUÑEKI77A deja que la furia encuentre raíz. Juan Luis Guerra y Carlos Vives se encuentran en el lugar exacto donde folklore, literatura y memoria todavía pueden abrir una canción nueva. Ese es el hilo de este Radar Equal: música que no solo quiere sonar actual, sino sonar con verdad.

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