En un entorno dominado por géneros urbanos, el rock ha consolidado en 2025‑2026 un resurgimiento significativo, reflejado en cifras de streaming, taquilla en vivo, festivales y una audiencia que mezcla generaciones distintas.
En un año en el que la música global volvió a superar los 5.1 billones de reproducciones en streaming, el rock no solo mantuvo su presencia, sino que se ubicó como uno de los géneros con mayor crecimiento porcentual dentro del mercado de Estados Unidos, con un incremento del 6.4 % en streams respecto al año anterior, solo detrás de estilos como cristiano/góspel y superando incluso la música latina en ascenso.
Este dato —que emerge de los informes de Luminate sobre tendencias de consumo— no debe leerse como una mera estadística: indica que el rock sigue encontrando resonancia tanto en catálogos clásicos como en propuestas actuales. En un mundo donde menos de la mitad del streaming proviene de música lanzada en los últimos cinco años, un porcentaje creciente de oyentes se vuelve tanto a discos históricos como a propuestas contemporáneas que desafían las etiquetas tradicionales.
Audiencias multigénero y la nueva relación con el rock
A diferencia de otras épocas donde el género se consumía de manera aislada, hoy muchos oyentes adoptan una relación multigénero con la música: alternan hip‑hop, música latina, pop y rock dentro de sus listas personales. Esto ha creado un entorno donde bandas veteranas, proyectos emergentes y sonidos híbridos conviven y se refuerzan. La presencia de artistas como Yungblud, cuya carrera ha trascendido el solo reconocimiento en premios —siendo protagonista también en la cultura juvenil global con fusiones de punk, indie y rock contemporáneo— es un ejemplo de esta convivencia sonora y generacional.
Paralelamente, grupos con décadas de trayectoria, como Deftones, han visto un renacer en descubrimiento por parte de nuevas generaciones de oyentes, impulsado en parte por el redescubrimiento digital de álbumes claves y por un flujo de conciertos y festivales donde su nombre sigue siendo un imán para audiencias jóvenes y veteranas por igual.
El rock como motor en vivo y la economía de conciertos
La música en vivo, donde el rock históricamente ha sobresalido, sigue siendo un motor económico vital dentro de la industria. Las cifras más recientes de taquilla y recaudación de giras revelan que la demanda por experiencias en directo no ha disminuido; al contrario, continúa en ascenso. Aunque los informes de Pollstar no siempre segmentan por género, el rock sigue siendo uno de los pilares del sector en vivo, con bandas legendarias como Coldplay, Metallica o Guns N’ Roses entre los actos que más entradas venden a nivel mundial.
El fenómeno no se limita a los espectáculos de grandes estadios: proyectos emergentes y bandas independientes han encontrado un espacio en el circuito de festivales y escenarios medianos, donde las audiencias jóvenes constituyen una parte considerable del público. Esto indica que el impulso del rock no es sólo nostalgia, sino una combinación de legado artístico y resonancia emocional con nuevas generaciones.
Rock latino: El Cuarteto de Nos y la conexión con jóvenes
En Latinoamérica, un caso emblemático de este fenómeno es El Cuarteto de Nos. Con más de 40 años de trayectoria desde Montevideo, la banda uruguaya ha capturado la atención de público mucho más joven que el de su generación original, con porcentajes significativos de asistentes menores de 20 años en conciertos recientes.
El grupo ha logrado algo poco común en el rock latino: una audiencia intergeneracional que asiste a sus shows tanto por su legado como por la vigorosa presencia de sus letras y dinámicas escénicas. Su paso por países como México, Argentina y Colombia, con giras extensas y llenos en salas importantes, demuestra que el rock en español.puede conectar con nuevas sensibilidades sin renunciar a su identidad artística.
La economía detrás del género en 2025‑2026
Mientras el rock continúa ampliando su pie en streaming, también mantiene su papel como un segmento de alto valor económico en vivo. Según el análisis general de mercado, el negocio de conciertos se fortaleció notablemente en 2025, con aumentos de más de 36 millones de entradas vendidas en los principales mercados de EE. UU. y un crecimiento general de taquilla a nivel global.
Estos movimientos reflejan que, aunque el rock no domine por volumen de streams como el hip‑hop o los géneros urbanos, sí ha consolidado una audiencia dispuesta a invertir en experiencias en vivo, una característica que lo mantiene como un elemento central en la industria —no solo cultural, sino también económica.


