En cinco canciones, cliché termina de ordenar varias de las intuiciones que aLex vs aLex venía dejando ver entre alt-pop, electrónica y R&B. El EP crece con paciencia: synths que funcionan como capas, beats que encuentran su sitio alrededor de la voz de Sofia Insua y guitarras que conservan un brillo ochentero sin convertir la nostalgia en disfraz. La pátina lo-fi sigue ahí, pero cada vez deja ver con mayor claridad la precisión detrás del proyecto.
En cinco canciones, cliché termina de ordenar varias de las intuiciones que aLex vs aLex venía dejando ver entre alt-pop, electrónica y R&B. El EP crece con paciencia: synths que funcionan como capas, beats que encuentran su sitio alrededor de la voz de Sofia Insua y guitarras que conservan un brillo ochentero sin convertir la nostalgia en disfraz. La pátina lo-fi sigue ahí, pero cada vez deja ver con mayor claridad la precisión detrás del proyecto.
Los primeros segundos de cliché no buscan impresionar de inmediato. Sofia Insua deja que el EP encuentre su temperatura poco a poco, y esa decisión termina siendo una de sus mayores virtudes. El pulso inicial es contenido, casi cadencioso; conforme avanzan las cinco canciones, las capas comienzan a acumularse, los sintetizadores ocupan más espacio y los beats adquieren una elasticidad que acompaña la voz en lugar de competir con ella.
Es ahí donde el synthpop de aLex vs aLex encuentra uno de sus mejores escaparates hasta ahora.
El proyecto de la artista guatemalteca, radicada entre Nueva York y Berlín, ya había mostrado afinidad por el alt-pop, la electrónica indie y el R&B experimental. En cliché, esas referencias parecen menos interesadas en presentarse por separado. Forman un solo lenguaje: bajos precisos, camas de sintetizadores, percusiones que saben cuándo entrar y guitarras cuyo ataque de púa apunta directamente a cierta memoria de los años ochenta.
La estética conserva el velo lo-fi. Lejos de ocultar la producción, funciona como encuadre. Debajo hay bastante oficio.
Cinco canciones que crecen por acumulación
cliché entiende bien el valor de no entregar todas sus cartas en el primer minuto.
La progresión del EP ocurre por capas. Los synths sostienen más de lo que protagonizan; crean profundidad alrededor de unos beats que avanzan con naturalidad junto a las letras y la voz de Insua. Incluso cuando la producción empieza a ganar tamaño, existe una sensación de espacio que evita que las canciones pierdan movilidad.
Ese equilibrio explica buena parte de su atractivo. aLex vs aLex puede trabajar con elementos reconocibles del synthpop —bajos definidos, electrónica de textura retro, guitarras limpias, melodías inmediatas— y mantenerlos dentro de un presente muy concreto. La nostalgia aparece en el timbre y en ciertas decisiones de producción, como el recuerdo de un sonido que sigue encontrando nuevas vidas cada vez que alguien entiende qué hacerlo significar hoy.
Sofia Insua tiene buen oído para ese tipo de continuidad. El pasado funciona como material disponible, no como destino estético.
También ayuda que el EP nunca se comporte como una demostración técnica. Las capas y arreglos están al servicio de canciones sobre amor, recuerdos y pequeñas obsesiones emocionales, temas deliberadamente familiares para un proyecto llamado cliché. El juego está precisamente en descubrir cuánto puede cambiar una emoción conocida cuando el detalle que la activa pertenece solo a quien la escribe.
“2000” y el valor de bajar la intensidad
En medio de ese recorrido, “2000” abre espacio.
La canción nació durante una pausa en una sesión con Blaketheman1000. Insua le contó una historia sobre su abuelo pintando la casa de su infancia de un color menta extraño; apareció una guitarra y unas líneas sencillas terminaron convirtiéndose en la pieza más desnuda del EP.
La historia explica su cercanía. Una guitarra acústica sostiene melodías muy simples mientras el arreglo se mantiene deliberadamente contenido hasta un outro que comienza a elevarse y desdibujarse. Después de escuchar cómo cliché construye buena parte de su identidad desde texturas electrónicas, “2000” demuestra que el proyecto también funciona cuando casi todo desaparece.
Hay algo especialmente acertado en que una canción sobre una memoria tan específica resulte tan fácil de habitar desde fuera. Insua ha contado que tocarla antes de publicarla generaba la sensación de que el público ya la conocía. Ese efecto probablemente venga de su estructura: tiene la familiaridad de esas melodías que parecen haber estado esperando en algún lugar antes de ser escritas.
El EP necesita ese momento. Le da perspectiva a todo lo anterior y permite escuchar mejor lo que viene después.
Synthop sin pasaporte
Uno de los aspectos más estimulantes de cliché aparece cuando intentamos ubicarlo geográficamente.
Sofia Insua es guatemalteca y esa identidad forma parte de su historia, su perspectiva y la manera en que su carrera se está desarrollando internacionalmente. Su música pertenece, al mismo tiempo, a una generación de compositores para quienes el pasaporte aporta contexto sin determinar el vocabulario sonoro.
cliché podría entrar en conversación con un disco del mismo género producido en Nueva York, Londres, Berlín o cualquier otro centro de pop electrónico actual. La observación no borra Guatemala de la ecuación; habla del lugar que artistas como Insua pueden ocupar ahora dentro de ella.
Esa universalidad sonora se escucha especialmente en la manera en que el EP trata sus referencias. Los bajos tienen una precisión contemporánea, las guitarras recuperan el brillo de otra década y los sintetizadores crean una profundidad que puede sentirse retro durante unos segundos antes de regresar completamente al presente.
También hay algo saludable en esa libertad. Durante años, buena parte de la música latinoamericana que circulaba internacionalmente parecía obligada a explicar constantemente de dónde venía. Proyectos como aLex vs aLex pueden simplemente desarrollar un lenguaje propio y dejar que el origen sea una dimensión de la artista, no una instrucción de género.
La trayectoria reciente de Insua ayuda a entender esa posición: ha trabajado con Chet Faker y Trooko, abrió nueve fechas de la gira norteamericana de Chet Faker en 2026, pasó por Primavera Pro en Barcelona y Grammy House New York, y su música ha llamado la atención de medios y plataformas fuera de Guatemala.
Pero cliché funciona incluso sin ese contexto.
Cinco canciones bastan para escuchar a una compositora cada vez más segura de qué elementos necesita y cuáles puede dejar fuera. La textura lo-fi permanece, los synths han ganado profundidad, las guitarras saben cuándo aparecer y la voz ya no tiene que luchar por encontrar espacio dentro de la producción.
aLex vs aLex llevaba tiempo revelando la calidad de su música detrás de esa estética deliberadamente informal. cliché hace que resulte mucho más difícil pasarla por alto.


